martes, 30 de octubre de 2012

Winter has come

Día lluvioso, prácticamente invernal. Casi no hay luz, acabo de encender la lámpara de pie del salón para poder ver, y por primera vez desde el invierno pasado he encendido la calefacción. Suena el Hallelujah de Leonard Cohen en la versión de Jeff Buckley, y yo estoy anclada al sofá por mi tobillo esguinzado. Momento ideal para caer en la melancolía, aunque realmente me estoy dejando llevar más por la pereza :P. 

Mientras, las noticias emiten información e imágenes sobre la Nueva York inundada, y bastantes menos sobre Cuba o Haití, que también han sufrido la ira de Sandy, o Argentina, que también aguanta graves inundaciones. Es lo que tiene, el dominio del Imperio. Parece que también domina ya en las conciencias: me entero de que en Madrid y Barcelona hay personas que están demandando a las compañías aéreas porque han cancelado los vuelos a la Costa Este de Estados Unidos, al más puro estilo estadounidense de "te demando porque no me advertiste de que el café podía estar caliente y me he quemado". Encima de que se suspenden esos vuelos por su seguridad. A lo que llega la tontería...

El invierno, por lo que me cuentan, también ha llegado a la Biblioteca Nacional. Hace frío en las salas de lectura, y va a hacer más frío aún en las cuentas corrientes de muchos de mis antiguos compañeros. La empresa que los tiene contratados para trabajar allí (porque, por si no lo sabéis, en la Biblioteca Nacional más de la mitad del personal es subcontratado, como yo también lo he estado) va a hacer un ERE brutal, despidiendo de golpe a más de veinte personas, y eso es sólo entre la gente que trabaja de cara al público, porque en otros departamentos hay muchas más personas trabajando en tareas internas. Gente que lleva trabajando allí varios años, que desempeña sus tareas con profesionalidad, rapidez y eficacia, pero que ganan la mitad de lo que gana un funcionario (y no lo digo por meterme con los funcionarios, que simplemente gozan, o gozaban hasta hace unos meses, de las condiciones de trabajo que deberíamos tener todos) y que siempre están expuestos a los vaivenes de las decisiones de la Nacional y de las empresas que los contratan. Porque en la práctica se trata de una subasta, y la Nacional adjudica los proyectos para trabajar en sus diferentes departamentos a la empresa que mejor (por barata) oferta económica le presenta.

Por ese medio ya somos muchos los que hemos dejado de trabajar allí: la Nacional adjudica los proyectos a las empresas que más le convienen en cada momento, y aunque hasta no hace mucho solía renovar a las que ya estaban si veían que sus trabajadores funcionaban bien, ya que lo lógico es que la gente que lleva trabajando allí años y ya domina el trabajo que hay que realizar continúe haciéndolo, ahora eso le da igual. Tampoco las empresas que entran nuevas están obligadas a mantener a los trabajadores que tenían las empresas anteriores, así que en la práctica, si un proyecto cambia de empresa, cambia también de trabajadores: unos se van a la calle y otros entran nuevos. Yo me he encontrado en ambos casos. A esto se añade el problema de que ahora se está reduciendo la plantilla de manera escandalosa, por exigencia de la Biblioteca Nacional, alegando que no hay presupuesto suficiente, y salen muchos más de los que entran. Y no es sólo que se vaya a contratar a mucha menos gente de la que se despide: los nuevos contratados ya están recibiendo sueldos inferiores a los que se cobraban antes, que ya de por si eran escasos, pero al menos antes daban para vivir, aunque fuera apretándose el cinturón no ya a fin de mes, sino desde el día 5. Ahora, ni eso. Donde yo trabajaba hasta enero de este año, está ahora una becaria que cobra dos terceras partes del sueldo que yo cobraba. Y la pobre ni siquiera protestará porque es una recién licenciada que necesita adquirir experiencia y dará gracias por tener una beca remunerada.

Obviamente, esto se debe a que la mayoría de las empresas, si no todas, enfrentadas a un presupuesto más reducido, primero recortan de donde siempre: de los sueldos de los trabajadores, aunque luego se vean obligadas a recortar también de otros sitios, y tampoco creo que esta política a la larga las beneficie. Pero si las empresas tratan mejor o peor a sus empleados, aunque pueda ser censurable, es algo que no me parece extraño (al fin y al cabo, no son ONGs, van a obtener beneficios, como cualquier empresa privada). Lo que me parece mucho más censurable, demandable y aborrecible es que la propia administración pública, que, por ley y por lógica, debería estar obligada a velar por la calidad de los servicios que administra y de las condiciones de trabajo del personal que presta esos servicios, no sólo no lo haga sino que los empeore conscientemente. Porque ahora se alega que hay crisis, pero estos recortes, al menos en la Nacional, empezaron ya hace unos años, cuando se suponía que todavía había presupuesto suficiente. Ya el hecho de que lleve muchos años externalizando servicios que podría realizar con personal contratado directamente dice mucho de su política administrativa y laboral, cuando está demostrado que está pagando más a las empresas por esos trabajadores subcontratados que si les pagara los sueldos directamente. Pero, claro, se ahorra movidas de contratación, pago a la seguridad social, cotizaciones, bajas, demandas, trato con sindicatos... Es más cómodo así. 

Hablo de la Biblioteca Nacional porque es el caso que conozco más de primera mano, pero quien dice bibliotecas, dice Sanidad, Educación, y un largo etcétera que ya conocéis. Servicios públicos que no se ven como lo que son, una inversión para mejorar a medio y largo plazo el conjunto de la sociedad, sino como gastos que no generan beneficios palpables a corto plazo, que es lo único que ahora importa. Así que se recorta en servicios, en personal, en cosas tan elementales como dar de comer a los niños en el colegio o encender la calefacción en invierno en esos colegios o en las bibliotecas. Y entonces el viento helado se cuela por los pasillos, dejándonos a todos congelados, como fantasmas que vagan por entre los muros derrumbados de una Invernalia abandonada a la oscuridad en la que el agua termal que calentaba sus venas y las nuestras se derrama y se pierde sin remedio. El invierno ha llegado para quedarse mucho tiempo. ¿Conseguiremos levantar de nuevo al sol para que llegue la primavera?

domingo, 28 de octubre de 2012

And the winner is...

Ya llevaba mucho tiempo posponiendo esta entrada por diferentes motivos, y hoy por fin veo el momento de ponerme a ello. Entre otras cosas, porque un esguince me ha obligado a quedarme en casa con la pata quebrada... Pero sin hacer de ama de casa, porque no puedo plantar el pie y me resulta físicamente imposible ponerme a limpiar teniendo las dos manos ocupadas con las muletas :P. Así que mientras mi chico se lamenta de que le hago trabajar como un esclavo con José Guardiola de fondo cantando "Dieciséis toneladas" :P, aprovecho para agradecer por fin como los dioses mandan a las chicas de Envidienmiboda que hace ya unas cuantas semanas me concedieran el premio Versatile Blogger. Es un premio que, básicamente, sirve para dar a conocer blogs que te gustan, y consiste en explicar siete cosas sobre uno mismo y otorgar el premio a otros 15 blogs. No sé yo si sigo tantos blogs XD, pero haré lo que pueda.

En cuanto a siete cosas sobre mí que, probablemente, os importarán bien poco, pero os tengo que contar :P :

1. Por si alguien no lo sabía aún a estas alturas :P, mi música favorita es el heavy metal. Escucho prácticamente todo tipo de música (salvo reguetón, triunfitos, José Luis Perales y otras aberraciones similares), pero el heavy es la música que más me ha marcado, desde luego. Aunque conocer luego otras clases de música y otros ambientes haya abierto mucho mi forma de ver el mundo, seguiré agradeciendo siempre que, a los 14 años, el hermano mayor de una amiga mía nos grabara un par de cintas de Europe y de Bon Jovi. Para más información, revisar anteriores entradas ;).

2. Estudié Filología Hispánica, una carrera casi tan inútil como bonita. Desde un punto de vista práctico, era una elección pésima, pero lo que más me gustaba en el mundo era leer, que, aunque pueda parecerlo, no es el mejor motivo para elegir esa carrera, pero era el que tenía, aparte del hecho de que, aunque me encante la ciencia y sobre todo la astronomía, soy una negada para las matemáticas, así que estaba abocada a estudiar una carrera de letras sí o sí :P. Aunque luego mi carrera laboral haya sido, como poco, irregular y variopinta, no me arrepiento de haber estudiado Filología. Los años de estudiante, desde luego, han sido de los mejores de mi vida, y conocí mucho más que unas materias más o menos atractivas.

3. He vivido casi toda mi vida en Vallecas Villa (o el pueblo de Vallecas, como los mismos vallecanos lo hemos llamado toda la vida). Vallecas es mucho más que un mito urbano. Es un barrio enorme compuesto de otros barrios (Puente de Vallecas, Entrevías, Palomeras, El Pozo, el pueblo...) que a partir de los 70 y sobre todo de los 80 adquirió una fama poco merecida de marginal. Es cierto, hubo mucho chabolismo y la droga hizo estragos en esos años. Pero Vallecas fue sobre todo un barrio obrero (y, si nos remontamos en la historia, un pueblo campesino que surtía de pan a todo Madrid) que siempre estuvo orgulloso de la lucha de sus vecinos por salir adelante. Por supuesto, estoy orgullosa de ser vallecana, aunque por las circunstancias ahora viva en otro barrio (concretamente, en Colonia Jardín, al lado de Campamento y Aluche). Creo que es lo más parecido a un sentimiento nacionalista que voy a experimentar nunca XD.

4. Como también habréis podido deducir del subtítulo del blog, soy friki XD. No lo digo en sentido peyorativo, ni siquiera para alardear (que ahora parece que está de moda). Es algo de lo que yo ni siquiera era consciente; sencillamente, recuerdo que desde pequeña me encantaban las películas de ciencia ficción, los tebeos cuando aún se llamaban así en lugar de cómics... Conservo bastante nítido el recuerdo de la serie de Hulk, por ejemplo, aquella en la que el inefable Lou Ferrigno encarnaba al monstruo verde: la echaban los domingos por la tarde en la 2, mientras en la 1 emitían "La casa de la pradera". Mientras yo me quedaba en el salón con mi padre viendo a Bruce Banner romper camisas (pero no pantalones, qué cosas :P), mi madre se iba a la salita a ver a la insoportable familia Ingals en la otra tele, acompañada de mi hermano, que era tan pequeño aún que el pobre se asustaba de la transformación de Hulk XD. Luego, a los 9 años, en un cine de mi barrio en el que proyectaban películas de reestreno, tuve la experiencia que me marcó definitivamente: vi La guerra de las galaxias (es decir,  el Episodio IV: Una nueva esperanza) y ya no hubo vuelta atrás. A los 14 leí El señor de los anillos, y esa fue la otra experiencia definitoria. Pero no supe que era friki hasta que se me ocurrió apuntarme a un foro, Elfenómeno (mi primer foro en Internet, snifff), en los albores de la tempestad, digo, de Internet, y descubrí que había más gente que tenía los mismos gustos que yo :D. ¡Oh, albricias! En fin, frikis hay de muchos tipos, y de todas las raleas, pero gracias a este mundillo he conocido a algunos de mis mejores amigos. Y al que es el futuro padre de mi hijo, que no es ninguna tontería :P. Pero eso ya lo contaré otro día... si me apetece :P.

5. No consigo aprender a manejar Twitter XD. No es que me vaya la vida en ello, pero me avergüenza un poco reconocerlo, porque seguro que es la cosa más tonta del mundo y no he conseguido cogerle el tranquillo XD. Algún día, supongo... Como si no tuviera más cosas que hacer :P. Me creé una cuenta y todo, pero ahí está muerta de risa. En fin, no os perdéis nada tampoco :P.

6. Soy de izquierdas, por si no lo habíais notado tampoco :P. Ya sé que no está muy claro a estas alturas en qué consiste, aunque de todas formas es algo que no puedo explicar del todo racionalmente. Supongo que en mi caso es casi impepinable: hija de emigrantes, criada en un barrio obrero de tradición republicana y combativa, estudié gracias a becas y nunca he tenido un nivel de vida lo suficientemente alto como para que la tontería llenara mi cabeza más que mis bolsillos. Fui votante del PSOE durante años, cuando votar al PSOE, aparte de ser una tradición familiar, todavía se identificaba con ser de izquierdas (sí, allá por el Pleistoceno muchos aún lo creíamos :P). Luego empecé a votar también a Izquierda Unida, y en los últimos tiempos, sobre todo a raíz del surgimiento del 15M, he votado a partidos minoritarios como Por Un Mundo Más Justo y Escaños en Blanco, en parte porque sus programas me convencían y en parte porque es una de mis maneras de protestar contra un sistema que no rechazo de plano pero sí considero que necesita una reforma muy profunda. El hecho de que ahora se estén cargando todos los logros sociales que ha costado décadas, incluso más de un siglo, conseguir, no hace más que reafirmarme en mis convicciones. Al menos eso no me lo pueden quitar.

7. Mis adicciones son muy poco originales: chocolate, cerveza, comida en general (así nunca seré una chica Zara, lo sé, menos mal que disfruto más con un buen plato de pasta que poniéndome una 38)... Hace la tira de años fumaba, pero lo dejé, y es de las cosas de las que más contenta estoy de haber hecho. En realidad, me considero más bien no fumadora que ex fumadora, porque no he vuelto a echar de menos el vicio desde más o menos seis meses después de haberlo dejado. Aunque entiendo a los fumadores, porque sí recuerdo lo que era pasarlo mal cuando no podía fumarme un piti, una de las cosas que más agradezco de la ley antitabaco es poder ir a los garitos sin tener que aguantar el ambientazo y salir con el pelo y la ropa apestando a humo. Lo siento por vosotros, mis queridos viciosillos, pero estoy totalmente a favor de la ley antitabaco :P.

Bueno, ya está bien de soltaros el rollo. Aunque no sé para qué pido disculpas, éste es mi blog y hago con él lo que quiero :P. Si no queréis, no lo leéis y ya está XD. Pero para que veáis que no soy una borde aunque lo parezca, paso a citar los blogs a los que quiero a su vez conceder este premio. Luego ellos que hagan lo que quieran con él, que entenderé perfectamente que no quieran dedicar una entrada a este premio por falta de tiempo y ganas, o porque simplemente no les apetece contar intimidades, pero quiero mencionarlos para que al menos los conozcáis, porque se lo merecen. A varios de ellos ya les di también el premio Liebster, pero repito porque me siguen gustando:

Desde la Nieve: por los mismos motivos por los que ya le di el premio Liebster: porque es un blog estupendamente escrito y con mucho sentido del humor que da gusto leer; normal, su autora es una escritora que ya es conocida en el ambiente de la literatura fantástica española y dará mucho que hablar (más todavía, sí :P). Su temática abarca sobre todo la literatura y las frikerías en general, pero da para mucho más.

Pornografía Emocional: el blog de Juanma Santiago, uno de los frikis patrios más inteligentes, cultos y con mejor dominio de la ironía de este país. He dicho.

Astrofísica y cuántica: un blog nuevecito, nuevecito, oiga. Como es nuevecito, está bien trabajado y además su temática me encanta, tengo que promocionarlo. Su autor tiene otro blog, por cierto, también muy estimable: All Dark Sides. Dos por el precio de uno, no os quejaréis.

Biosionarios: otro blog dedicado a la ciencia que, con un sentido del humor muy encomiable, sobre todo en estos tiempos, se encarga de la difusión de la ciencia. Mucho ánimo para estos aguerridos biólogos.         

Buenas Noches Nueva Orleans: de nuevo tengo que premiar a este blog, por demostrar que la poesía puede ser el mejor medio para revelar la verdad.

Aura Zombie: descubrí hace poco este blog gracias a que su propia autora dejó un comentario que me pareció muy interesante en una de mis anteriores entradas. Valiente, arriesgado y muy bien escrito, he pasado ya un par de tardes absorbida por sus entradas sin poder parar de leer.

Frikitecaris: bibliotecarios al poder. Y punto.

Super Furry Librarian: lo mismo, con el añadido de un zorrito muy mono y popero.

Aquí hay una historia: y muy buena, por cierto. Probablemente su autor ni siquiera desee que lo promocione, es un blog muy personal. Pero escribe tan bien y cuenta cosas tan interesantes (no os perdáis su entrada sobre los zombis) que me parecería injusto omitirlo. 

Roles son amores: incluso para mí, que no soy nada jugona, este blog me resulta interesante por la forma tan amena que tiene su autor de escribir sobre una de sus mayores aficiones. Muy recomendable, sobre todo si eres un rolero de pro, pero también interesante si tienes curiosidad por un campo aún desconocido para ti. De paso, vuelvo a recomendar otro blog del mismo autor, Rydwlf, una muy estimable fuente de conocimientos sobre la mitología y la cultura nórdicas.

Envidien mi boda: cómo no, tenía que terminar con las autoras del blog que me han concedido este premio. Quién me iba a decir que me iba a interesar un blog sobre bodas, pero es que estas chicas se lo curran un montón y ofrecen información muy variada.          

En fin, ahí están mis premiados. No han sido quince, pero casi. Espero que disfruten el premio y que hagan con él lo que quieran. Al menos, sé que no os soltarán un rollo kilométrico como el que yo os he soltado XD. Si habéis leído hasta aquí, enhorabuena, vosotros os lleváis el premio a la paciencia del siglo. Pero no me odiéis mucho, la culpa fue del esguince :P.


lunes, 22 de octubre de 2012

La tripa también tiene glamour

En la entrada anterior, anunciaba mi embarazo. Soy muy feliz y en líneas generales no me puedo quejar, pero sí hay algo con lo que no estoy conforme: la ropa premamá. Si a alguien que tenga unos kilos de más ya le cuesta encontrar ropa atractiva y no parecer que viste de su señora madre (sé de lo que hablo, mi talla habitual es la 44, aunque con el cachondeo de tallaje que hay en este país tengo prendas desde la 40 hasta la 46), el panorama de la embarazada es más desolador de lo que me esperaba.

A ella se lo hacen exclusivo, claro, así cualquiera.
Ya estoy acostumbrada a buscarme la vida para encontrar ropa que me guste y que me siente bien. Soy consciente de que no todo me tiene por qué sentar bien y tengo unos gustos bastante particulares, pero no me parece que unos pocos kilos de sobrepeso justifiquen que me tenga que vestir como una señora de medio luto. Ya hace un tiempo (algunos lo recordaréis) me quejé de que me costó encontrar un bañador de natación que no fuera negro. Me encanta vestir de negro, desde luego, pero cuando yo quiero, no cuando me lo impongan los diseñadores y los fabricantes. Lo mejor fue cuando el dependiente de una tienda de deportes me soltó tan pancho que "es que la gente que tiene tallas grandes suelen pedir bañadores de color oscuro". Es decir, que: a) me estaba llamando gorda por todo el morro (con todos mis respetos a las chicas gordas de verdad, pero es que no lo estoy, joder, sólo tengo un poco de sobrepeso y no mucho) y además: b) daba a entender algo que me pareció desolador: tenemos tan asumido que si te sobra algún kilo ya no tienes derecho a vestirte como te dé la gana que la mayor parte de la gente con sobrepeso se resigna a vestirse con sobriedad (es decir, en toda la gama de grises, marrones y azules marinos -argh, los odio- y con hechuras dignas de una monja de clausura) y ni se les ocurre comprarse algo llamativo. Ni qué decir que no volví a esa tienda.

El caso es que, como decía, me he acostumbrado a buscar las tiendas donde puedo encontrar ropa que me guste, que no parezca sacada del armario de mi señora madre (otro asunto es que las señoras tengan que vestir como señoras, pero eso ya da para otra entrada) y que me siente bien. En los últimos años la moda se ha vuelto más variada en cuanto a colores y hechuras, por suerte, así que más o menos he ido surtida. También, como estoy en el límite difuso entre talla grande y normal (ya digo que para mí la 44 no es una talla grande, aunque para algunos fabricantes sí lo sea, pero para otros, afortunadamente, no), me solía apañar con las tallas L de la mayoría de los establecimientos. De modo que cuando vi que me tenía que empezar a comprar ropa premamá porque los pantalones, mallas y faldas que tengo me habían dejado de valer, pensé que no me costaría mucho encontrar la misma variedad. Craso error. Si la sección de tallas grandes de la mayoría de las tiendas de ropa y grandes almacenes ya es poco variada tirando a deprimente, la de embarazadas es, por añadidura, casi inexistente. Ni siquiera la marca más conocida entre las especializadas en ropa premamá y para bebés, que no citaré para no hacer publicidad, tiene un gran catálogo. Obviamente, no es que vaya a comprarme mucha ropa, porque para usarla unos meses nada más no me merece la pena gastarme un pastizal, y por otro lado todavía puedo tirar con vestidos amplios que tengo de otras temporadas. Pero ésos me durarán como mucho hasta el séptimo mes o así, cuando mi tripón alcance un volumen considerable y ya no me sirvan mis vestiditos y blusones de talla L. Tampoco es que cuente con muchas opciones en la ropa de tallas grandes, que además no sienta igual al no estar confeccionada específicamente para un cuerpo cuyo rasgo distintivo es un vientre voluminoso, pero no necesariamente el resto del cuerpo tiene por qué adquirir el mismo volumen. Entonces, ¿qué? ¿Estoy condenada a vestirme de forma anodina y no según mis propios gustos? ¿Me tendré que plantar un poncho andino si quiero lucirme con algo de color? ¿Me tendré que hacer yo la ropa si quiero algo distinto? ¿Las gordas y las embarazadas no tenemos derecho al glamour? ¿Por qué? ¿Porque no somos perchas humanas que cubrir con un vestido para que se luzca el diseño, sino que, al contrario, es la ropa la que se tiene que adaptar a nosotras? ¿Porque no parecemos sexis? (Por cierto, aparte de que a muchos hombres no les importan unos kilos de más, sino al contrario, sé de buena tinta que a no pocos hombres les provocan bastante morbo las embarazadas... y no digo más :P.) ¿Es que no hay mercado para todos los millones de mujeres gordas y embarazadas que hay en el mundo? Porque digo yo que poquitas precisamente no somos. Esto de intentar que sea el cliente el que se adapte al producto que se ofrece y no al revés me sigue pareciendo un sinsentido.
Supongo que a Karl Lagerfeld le dará un pasmo si ve esto.

Al final me apañaré, me buscaré la vida por Internet si es necesario, y tiraré con tres o cuatro prendas básicas pero que espero que al menos me gusten. Nada fuera de lo habitual, por otro lado. Pero quería dejar constancia de algo que, claro, hasta que no te afecta directamente no te das cuenta de ello, pero una vez que te percatas, da bastante por saco, la verdad.

viernes, 19 de octubre de 2012

El misterio de los perritos calientes, por fin resuelto

Hace unas cuantas entradas, mencionaba unos perritos calientes. No sé si alguien lo leyó XD, y si lo hizo, si se preguntó qué quería decir con eso de los perritos calientes o no le importó un carajo :P. Realmente no es algo mío, sino que lo he tomado prestado de unos amigos: por una historia que no contaré porque es cosa de ellos y además no quiero irme por las ramas (pero que es mucho más inocente de lo que os podáis pensar :P), su forma de comunicarse que comparten un secreto es decir: "¡perritos calientes!". Bueno, pues desde hace un tiempo yo tengo mis propios perritos calientes. O tenía, porque desde este momento desvelo mi secreto: estoy embarazada :D. No es que lo ocultara por nada en especial, sólo quería asegurarme de que todo iba bien antes de lanzar la noticia a los cuatro vientos, así que se lo he ido contando a aquellos que he tenido oportunidad de ver en persona, y ahora ya lo anuncio oficialmente. Es algo deseado y buscado de mutuo acuerdo entre mi pareja y yo, ambos estamos muy felices y por el momento el embarazo marcha estupendamente ^^. Estoy teniendo mucha suerte, apenas sufro molestias y el niño (hace dos días que supimos que es un niño, y por lo claro que lo dejó desde el primer momento, de lo más desinhibido XD) por lo que parece crece sano :D. Aún no hemos decidido el nombre, tenemos varias opciones, pero tranquilos, no se va a llamar Aragorn, Jonathan ni nada por el estilo XD.

En fin, si hace menos de tres años me dicen que iba a estar contando esto, les diría que qué se habían fumado XD. Pero aquí estoy, feliz de la vida ^^. Siempre he querido tener hijos, aunque respeto profundamente a los que deciden no tenerlos por distintos motivos. La verdad es que, si me pongo a analizarlo fríamente, comprendo muy bien los motivos que aducen muchas personas para no tenerlos. No me refiero ya a mi situación personal, aunque sé que mi vida laboral, al menos en los próximos años, se convertirá en una entelequia. Sé que no voy a traer a mi hijo al mejor de los mundos posibles. No ya sólo por la crisis actual, que los mismos que dirigen el sistema social están aprovechando para desmantelarlo. Temo que mi hijo no vaya a tener las mismas oportunidades que tuve yo para estudiar, para formarse como un ciudadano libre, informado, consciente y responsable. Ni siquiera está garantizado que vaya a tener los mismos derechos de acceso a una sanidad universal y gratuita. Es muy probable que no vaya a vivir mejor que yo, en términos materiales al menos, y me podré dar con un canto en los dientes si no vive peor. En cuanto a derechos sociales... mejor no hablemos, que me encabrito. No es sólo por todo eso, que ya es mucho. Es que cada día tengo más miedo de que este mundo se acabe yendo en cuestión de no muchas décadas al carajo, pero de verdad. Por eso cada vez me hacen menos gracia las distopías: se están volviendo más ciencia y menos ficción.

Total, que desde un punto de vista puramente racional, traer a un hijo a este mundo es una locura. Pero a veces hay que cometer locuras. Si no fuera por ellas, probablemente seguiríamos comiendo plátanos colgados de una rama. Espero que el día de mañana nuestro hijo agradezca que su padre y yo tuviéramos este ramalazo. Nosotros haremos todo lo que esté en nuestras manos para conseguir que sea feliz y tenga una vida digna. No sé si algún día leerá esto, pero sabrá que le quiero. Incluso ahora, aunque aún no tenga nombre, aunque sólo haya visto su cara en un monitor en escala de grises.

lunes, 8 de octubre de 2012

La maldición de Heráclito

Pensaba dedicar mi próxima entrada al premio Versatile Blogger que me concedieron amablemente las chicas de Envidien mi boda, pero me ha surgido otro tema de manera inesperada... Es el problema de funcionar a golpes de inspiración. 

En fin, vamos al tema. Si alguien a estas alturas no sabe que me gusta el heavy metal, es que no me conoce y es la primera vez que se encuentra este blog XD. Siguiendo la racha de revival que llevo últimamente, este fin de semana he visto The Decline of Western Civilization II: The Metal Years. "¿Ein? ¿Ezo qué é?" Pues es un documental que dirigió entre 1987 y 1988 Penelope Spheeris, la directora de Wayne's World, aquella película en la que, en tono de comedia americana boba pero graciosa (sobre todo para los que nos gusta el heavy metal, claro :P) se parodiaba sin hacer demasiada sangre el mundillo del heavy metal de finales de los 80. Supongo que sin pretenderlo, el documental que Spheeris dirigió justo antes y que retrata principalmente la escena glam metal de Los Ángeles en esos dos años, también resulta un poco paródico, aunque sea involuntariamente. Dejando aparte escenas inefables como un Chris Holmes (el guitarrista de siempre de los W.A.S.P.) poniéndose chuzo perdido de vodka en una piscina ante la mirada aterrorizada de su madre, que hace lo que puede por poner cara de póquer, o el fracasado intento de un pasadísimo Ozzy Osbourne (en su estado habitual, vamos) de freír unos huevos en una cocina que ni siquiera era la suya mientras comenta que la sobriedad es una p*** m*****, el documental no deja de ser bastante limitado en cuanto a que retrata sólo una parte muy concreta, por mucho éxito que tuviera en su momento, del mundo del heavy metal y no profundiza mucho más allá de los tópicos de siempre (las drogas son malas, todos quieren ser estrellas de rock pero no por el dinero sino porque su vida es el rock'n'roll, el ambiente metalero es muy machista...). Tal vez la única excepción es la breve pero relevante intervención de Dave Mustaine y su grupo, Megadeth, al final del documental, poniendo algunos puntos sobre las íes. No es que Dave Mustaine sea un modelo de modestia y contención, pero al menos en esta ocasión habla con bastante sentido común. El caso es que es de los pocos músicos que intervienen en el documental que al cabo del tiempo ha continuado una carrera bastante coherente y cuenta con una gran base de fans. 


Pero hay algo que, veinticinco años después, le da al documental una dimensión inesperada. No es más que eso, el paso del tiempo, pero es algo que nos afecta a todos, así que me ha dejado un regusto agridulce que necesitaba expresar. Además de entrevistar a músicos célebres como Steven Tyler y Joe Perry de Aerosmith, Paul Stanley y Gene Simmons de Kiss o Dios (es decir, Lemmy Kilmister de Motorhead), Spheeris también dedica una buena parte del documental a grupos emergentes como London, Seduce u Odin. De éstos sólo me sonaban los London como cantera de músicos que luego formaron parte de otros grupos que sí alcanzaron la fama, como Guns'n'Roses o L.A. Guns, pero en la vida había oído hablar de los otros dos. Obviamente, no debieron de conseguir su objetivo de hacerse mundialmente famosos. Desde esa perspectiva, resulta especialmente patética la entrevista al cantante de Odin. El pobre intenta dar una imagen tan guay de "nacido para ser una estrella" que da pena. Entre otras perlas, cuenta que se ha intentado suicidar alguna vez, y da a entender que si no consigue ser una estrella del rock ultrafamosa en un plazo de un par de años a lo sumo, probablemente vuelva a intentar quitarse la vida, porque no quiere ni puede hacer otra cosa. Casi prefiero no saber qué fue del pobre tipo.  Los miembros de otros grupos no son tan radicales, pero todos coinciden en su convencimiento de que ser estrellas del rock es su único objetivo vital y nada más merece la pena. Unos pocos lo consiguieron, como las Vixen, que aparecen brevemente y todavía hoy siguen en activo. Pero supongo que la mayoría habrán acabado viviendo de esos trabajos rutinarios que tanto aborrecían, y eso con suerte. Los pobres no se daban cuenta de que necesitaban algo más que muchos sprays de laca y su fe inquebrantable en que podían conseguir lo que quisieran si se lo proponían para triunfar. La mayoría eran pipiolos de veinte o veintipocos años que creían que serían eternamente jóvenes y cool y que seguirían divirtiéndose para siempre en fiestas glam repletas de alcohol, drogas y chicas fáciles. No tenían ni idea de que en un escaso par de años el grunge los arrasaría como una apisonadora.  

Tal vez a otros esa paradoja sólo les produzca risa. A mí me da un poco de lástima, porque me identifico en parte con ellos. Al fin y al cabo es algo universal; cuando somos jóvenes creemos que, una vez alcancemos ese estado ideal al que aspiramos en nuestros sueños adolescentes, permaneceremos en él felices para siempre. Seguramente todos o casi todos hemos soñado con prolongar eternamente una adolescencia perfecta en la que el grupo de amigos es inquebrantable, las fiestas y los fines de semana son eternos y podemos hacer por fin lo que queramos. Yo creía firmemente que seguiría llevando mis pintas heavies toda la vida, que pasaría todos los fines de semana en Canciller con mis  amigos y que podría ir al festival de Donington siempre que quisiera. Ay...

No es que me lamente de no haber conseguido mis sueños adolescentes. Lo que tengo ahora es distinto, pero no por ello es peor. Sólo siento cierta melancolía por aquella adolescente tan ingenua que fui, y por esos ídolos tan efímeros como mi juventud. ¿Qué me diría a mí misma si pudiera viajar al pasado? No lo sé. Lo único que ahora sé es que nada es inmutable, todo cambia, como dice el famoso axioma de Heráclito: "Nunca te bañarás dos veces en el mismo río". A los seres humanos nos cuesta aceptarlo, y la forma en que la vida nos lo enseña nos suele resultar dolorosa, pero una vez lo aceptas, supongo que lo mejor es responder con otro famoso lema: "Carpe diem". Lo cual no quita para que siga afirmando: ¡Larga vida al heavy metal!