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viernes, 3 de noviembre de 2023

Now and then

Como ya sabréis, hace un par de días ha salido un tema nuevo de los Beatles. Obviamente no es nuevo de verdad, es un tema que compuso John Lennon pero no llegó a publicar, ni siquiera a producir en condiciones, y tras su muerte Yoko Ono se lo dio a sus compañeros por si podían hacer algo con él. Lo intentaron publicar al mismo tiempo que "Free as a bird" y "Real love", pero la mala calidad de la maqueta no permitió en su momento que lo pudieran editar en condiciones. Hasta que hace un par de años se pusieron a la tarea aprovechando los nuevos adelantos técnicos y, con la ayuda de una IA, consiguieron extraer limpiamente la voz de John y pudieron remezclarla con nuevos arreglos instrumentales en los que han participado Paul y Ringo. Es curioso, esta canción ha sido producida con la ayuda de una IA y sin embargo suena más natural y auténtica que las otras canciones, que sí parecen hechas con una IA, en plan "Alexa, hazme una canción de los Beatles". No son malas, ojo, no me desagradan, pero siempre me pareció que las habían sacado como las sobras que se rebañan del fondo de la olla. "Now and then", en cambio, me gusta más a cada escucha. La melodía tiene un punto melancólico que la hace más compleja y sutil, y el mensaje de la letra me gusta mucho. Lo interpreto como “Te quiero y te echo de menos cuando no estamos juntos, y voy a hacer lo posible por estar contigo, pero es tu libre elección estar conmigo”.

 

Es mi interpretación personal, por supuesto, se le podrían sacar muchos más matices, algunos incluso opuestos. Pero encaja muy bien no sólo con mi situación personal sino también con la idea que tengo del amor. Nunca he estado de acuerdo con que el amor es sufrimiento y dolor. No, love will not tear us apart. El amor no es malo. Lo que es malo es la ausencia, la angustia, la manipulación, el desprecio, el egoísmo, la posesión dominante, todas esas cosas terribles que mucha gente cree que forman parte indisoluble del amor. No, el amor es alegría, es respeto y, sobre todo, es elección. No se elige de quién te enamoras, pero sí puedes elegir cómo vivirlo. Yo elijo vivirlo con alegría, con placer y con ternura, porque de otra forma no me merece la pena. Otra cosa es que quieras ayudar a tu pareja cuando sufre porque le amas y quieres que sea feliz. Pero compartir su pena no es sufrimiento en sí. Cuando amas a alguien, quieres que sea feliz, y eso también te hace feliz. Si quien en teoría te ama no quiere lo mismo para ti, ahí no es. Es la idea más simple del mundo, no estoy descubriendo nada nuevo, pero aún hay gente que no se da cuenta. Me alegra que John Lennon sí lo entendiera, al menos cuando escribió esta canción. Yo intento aplicarlo en mi vida, y espero que funcione. Ahora mismo estoy en ello. Por eso esta canción me ha llegado en el momento justo y me ha tocado la patatita, más de lo que me esperaba. Ésa es la magia de la buena música.

 

Por eso te quiero.

 

 


sábado, 8 de octubre de 2022

Babel

Llevo prácticamente toda mi vida peleándome con el inglés. Metodologías de enseñanza reguleras, falta de tiempo, ganas y medios para ponerme a estudiarlo en serio… El resultado es que soy la típica española media que, como decía Gomaespuma, se define por llevar toda la vida intentando aprender a hablar inglés sin conseguirlo. Ha habido temporadas que lo llegué a odiar. Pero como buena parte de la literatura, música y cine que consumo están producidas en su origen en inglés, al final he ido pillando de aquí y de allá y ahora puedo entenderlo sin demasiada dificultad a la hora de leerlo y de oído voy pillando cosas, aunque no lo suficiente como para poder entenderlo todo y mantener una conversación fluida.

Quién te iba a decir que se iba a hacer famoso un grupo de rock mongol que canta en mongol

En fin, mis batallitas con el inglés son las de la mayoría de españoles mayores de treinta y tantos años. Pero hay algo que me molesta de este asunto: la hegemonía del dichoso inglés, por motivos que no voy a explicar porque son de sobra conocidos. Independientemente de que la enseñanza de idiomas en este país siempre haya sido bastante deficiente, antes por lo menos se escuchaba y se leía en una variedad mayor de idiomas. Mi caso tal vez sea especial porque mis padres, al vivir en Suiza durante unos años, tuvieron más acceso a todo tipo de música, principalmente en francés e italiano, y cuando volvimos a España se trajeron un buen cargamento de cintas grabadas que me crié escuchando. Pero aquí también se escuchaba mucha de esa música, al menos hasta los años 80. Creo que en los 80 fue justo cuando se impuso esa hegemonía del inglés, fastidiando de paso a todos los que en el colegio habían estudiado francés porque era la lengua diplomática y de prestigio hasta entonces.

Así que, mientras el cine italiano se iba a la mierda y el francés, quitando la puñetera comedia francesa del año, también perdía cuota de mercado y los blockbusters americanos dominaban la cartelera, el pop rock en inglés se hizo el amo y señor de las listas de éxitos y, quitando algunos éxitos ocasionales, el francés y el italiano prácticamente desaparecieron del mapa musical de nuestro país. Ya de otras lenguas ni hablemos. Ni siquiera en un certamen como Eurovisión, en el que por lógica sería normal escuchar canciones en distintos idiomas, se han librado de la hegemonía del inglés, en el que se cantan más de la mitad de las canciones desde hace años.

A mucha gente le dará igual; aunque sea algo que no consigo entender del todo porque para mí escuchar música a diario es tan necesario como respirar, para empezar a bastantes personas la música no les entusiasma especialmente y pueden pasar mucho tiempo sin escucharla, y cuando lo hacen es lo que suena en la radiofórmula o en los sitios de marcha que están de moda y poco más, así que tampoco prestan mucha atención y les da exactamente igual si se canta en inglés o en español o en otra lengua. Total, en español muchas veces tampoco se entiende, sobre todo desde que se pusieron de moda el reguetón y el trap. 

 

Menos mal que ellos decidieron cantar en italiano. L'italiano è la lingua più bella del mondo

Pero yo sí noto esa falta de variedad, y la echo de menos. No sólo porque esté acostumbrada a la música en francés e italiano, sino porque me gusta apreciar la belleza propia de cada lengua y las diferencias entre otros idiomas y el nuestro. Deformación de haber estudiado Filología, supongo. El caso es que, si buscas, claro que encuentras. Pero ya tienes que hacer una búsqueda activa, y para eso debes conocer algo de base para saber qué quieres buscar y dónde. Si no fuera porque crecí escuchando música en otros idiomas, lo mismo ni se me ocurriría buscarla ahora, y aunque me la encontrara puede que no me gustara por la falta de costumbre. Pero hay música digna de ser apreciada en todos los idiomas. Y, por suerte, muchos artistas que siguen cantando en sus idiomas maternos porque o no saben hablar inglés o no les da la gana y porque sienten que transmiten mejor sus ideas y sentimientos en su propia lengua y que sus seguidores los aprecian mejor cuando les hablan en su idioma. Pero incluso aunque no seas hablante de ese idioma muchas veces te satisface más escuchar a esos artistas en su lengua natal porque sientes más auténtica su música. Caray, si el alemán me suena menos áspero desde que me aficioné a Rammstein, y de ver series de anime el japonés ya no me suena raro.

Ich liebe dich


Pues eso. Que quiero reivindicar que se escuche más música en otros idiomas. La variedad lingüística siempre será una riqueza para cualquiera, y aunque no los entendamos los podemos disfrutar porque lo mejor de la música es que no hace falta entenderla a un nivel racional para disfrutarla. Y quién sabe, lo mismo os gusta tanto lo que escucháis que os entran ganas de aprender ese idioma que os suena tan bien, y eso nunca está de más. Escuchad a quien queráis, pero si podéis no os quedéis en lo más oído de las listas de éxitos de Spotify o Youtube.  




viernes, 5 de noviembre de 2021

MURDER FALCON

 

Anoche terminé de leer Murder Falcon. Por si no lo sabéis, es un cómic escrito y dibujado por Daniel Warren Johnson y coloreado por Mike Spicer, y me atrevo a decir que es una obra maestra. La trama es muy sencilla en apariencia, y para quien no esté acostumbrado a leer cómics ni sea aficionado al heavy metal, puede parecer casi ridícula: Jake, un guitarrista temporalmente retirado, se ve de repente empujado a luchar contra monstruos llegados de otra dimensión que intentan invadir nuestro mundo y absorber la energía vital de los seres humanos, enfrentándose a ellos con el poder de la música y el apoyo de Murder Falcon, Murf para los amigos, un gigantesco halcón antropomórfico más heavy que el viento. Para ello reúne a su antiguo grupo, del que se había apartado por motivos que iremos conociendo poco a poco y que le habían llevado a aislarse en general de su vida anterior.

 

Partiendo de una premisa tan bizarra y tan delimitada, Daniel Warren Johnson desarrolla una historia de dolor, amor y redención profundamente emocionante que reivindica la música, especialmente el heavy metal, como vehículo de trascendencia y superación. Como dice el autor en una breve introducción: “Perdona mi franqueza pero la vida puede ser una mierda a veces, o constantemente, y somos incapaces de pararlo. Incapaces, sí. Pero no hemos de quedarnos callados. […] Toco la guitarra desde que tenía once años. Es parte de mí. Y siempre que siento aproximarse una tormenta, toco la guitarra horas y horas. Atravesé una tormenta mientras dibujaba EXTREMITY. Mucho dolor y muchas noches interminables. Me hizo querer abandonar, dejar de intentarlo. […] Pero mi guitarra siempre estuvo ahí. La música siempre estuvo ahí. No arregló nunca nada, pero hizo que las cosas fueran un poco mejores. Como si aún hubiera esperanza por algo, en alguna parte. Por eso me encanta el estilo de música Metal. Es descarado, es absurdo, y no tiene miedo alguno a gritarle a la nada, incluso en mitad del sufrimiento. Alegría en un mar de oscuridad. ¿Y qué mejor manera de mostrar el dedo corazón a nuestras tragedias que lanzarse a un solo de guitarra?”.

 


Me siento muy identificada con sus palabras. Desde mi adolescencia, la música me ha ayudado a superar los malos momentos. Aunque no solucionara nada por sí misma, me ayudaba a evadirme de esos malos momentos, a evitar la negatividad y me levantaba el ánimo, y así conseguía superar los malos tragos y seguir adelante. Desde los 14 años, cuando empecé a escuchar heavy metal, la música ha sido mi compañera constante. Igual que la lectura, las películas y series y las narraciones de ficción en general que me permitían evadirme y al mismo tiempo me proporcionaban enseñanzas que a la larga me han calado y me han aportado más que la educación reglada y han contribuido decisivamente a convertirme en la persona que soy hoy en día. Todo va unido, y por eso no es raro que muchas veces las personas que escuchan con verdadera devoción determinado tipo de música también sean devotas de otras manifestaciones artísticas, no siempre canónicas, muchas veces enraizadas en una cultura pop poco apreciada y hasta hace no mucho relegada al rincón del “frikismo”. Ni todos los heavies son frikis, ni todos los que son frikis escuchan heavy metal, pero ambas circunstancias coinciden muy a menudo y no creo que sea por casualidad. Son aficiones que, cuando no se adquieren de manera impostada, por seguir la moda, se viven con fervor sincero y nunca te abandonan. Lejos del concepto del arte como algo elitista hay todo un mundo de manifestaciones artísticas populares que a veces pueden resultar horteras o ridículas a ojos de los que no las aprecian ni las sienten, pero son genuinas, e incluso cuando se han mercantilizado porque el capitalismo ha descubierto su rentabilidad, mantienen, aunque sea en el fondo, la esencia que hizo que tantas personas las atesoraran como fuente que eran de las pocas satisfacciones que tenían en sus vidas. Por eso Murder Falcon consigue la cuadratura del círculo, presentándonos una historia universal en un formato tan particular. Cualquiera puede apreciarla, pero si además eres fan del heavy metal, te llegará hondo al corazón. Aparte del final, muy emotivo de por sí, hay momentos de homenaje a figuras clave del heavy metal y el rock duro que me han hecho saltar las lágrimas, literalmente. Además, mis anteriores lecturas han sido precisamente las autobiografías de Lemmy Kilmister y Rob Halford, dos estrellas fundacionales del metal de los que se puede decir con propiedad que la música les salvó la vida (en serio, leedlas, es impresionante el espíritu de superación de ambos), así que estaba especialmente receptiva, y ambos, de maneras bastante curiosas pero patentes, aparecen en Murder Falcon. Igual que otros dos músicos muy relevantes, especialmente el último, que no nombraré por no hacer spoiler, pero cuyas apariciones son las que más me han emocionado. Joder, es que mientras recuerdo esos momentos al escribir se me pone un nudo en la garganta, os lo juro.

 


Pero, ojo, no son los protagonistas. Los verdaderos protagonistas: Jake, Murf, sus compañeros de grupo y otros personajes más secundarios pero muy relevantes también son verdaderamente cautivadores, les tomas cariño y te identificas con ellos y con su dolor y su valor. Unidos a una narración y unas ilustraciones épicas a más no poder, crean una historia que recomiendo mucho, no sólo para los que amáis el heavy metal como yo, sino para cualquiera que quiera disfrutar de una buena historia. Yo la releeré más de una vez y más de dos, seguro.

martes, 18 de mayo de 2021

Nómadas

Según Google, el disco "Nómadas" de Franco Battiato, un recopilatorio sus canciones más conocidas hasta la fecha en versión española, se editó en 1987. Debió de ser poco después cuando mi madre lo compró en el Círculo de Lectores, al que entonces estábamos apuntados. Yo entonces tenía 15 años, ya era una adolescente que escuchaba heavy, pero (por suerte) seguía amando la música italiana de los 60 y 70 que escuchaba desde que nací gracias a que mis padres son gente con criterio. Así que seguía (y sigo) apreciando la música melódica de calidad, compuesta con mimo y buen gusto. Y si alguien destacaba en componer ese tipo de música era Franco Battiato. De modo que disfrutamos durante mucho tiempo ese disco. No sé cuántas veces lo habré escuchado, las suficientes como para saberme las canciones de memoria. El único inconveniente es que ahora me cuesta escuchar las canciones de ese recopilatorio en italiano, y mira que me parece el idioma más bello del mundo. Es una de mis asignaturas pendientes, aprender a hablar en italiano. De todas formas, la adaptación al español estaba bastante bien hecha, si no recuerdo mal el mismo Battiato dijo en una ocasión que le gustaba más cómo habían quedado algunas de esas canciones en español. Aunque también puede que lo dijera por cortesía, porque era un hombre educado y maravilloso que rebosaba bonhomía. En cualquier caso, lo he seguido escuchando en español y en italiano, porque además tiene una discografía extensísima de la que no conozco aún ni la mitad.

Creo que gracias a él es por lo que me gustan las narices grandes

Hoy nos hemos despertado con la tristísima noticia de su muerte. Todo lo que diga para expresar lo que me ha dolido será insuficiente e innecesario. Ni siquiera debería estar escribiendo esta entrada, la verdad. Aparte de que muchos van a expresar mil veces mejor que yo la magnitud de su pérdida, no es el primer obituario que escribo en este blog, lo que no me hace ni puta gracia. Pero, por otra parte, quiero recordarlo. No con tristeza, sino con alegría y mucho amor, porque es lo que se merece: creo que pocos han escrito tan bien como él sobre el amor. El amor no sólo a la pareja, sino a a todo lo bueno que hay en este mundo, a las cosas pequeñas y bonitas que nos ayudan a sobrellevar los días, a la vida, en resumen. No conozco nada de su vida personal, no sé si estaba casado, emparejado o qué, pero espero y confío en que haya sido muy amado, porque lo merecía. Seres tan sabios y sensibles que escriben y componen canciones tan hermosas y que nos hacen tanto bien se merecen el respeto y el cariño de toda la humanidad. Espero que todo ese cariño y ese respeto los reciba con creces en su próxima reencarnación.

 


 



sábado, 13 de julio de 2019

Santísimas Trinidades

Como podéis ver, estoy en racha. Es lo que tiene procrastinar, que cuando tendrías que estar haciendo otra cosa es cuando te entran ganas de ponerte con alguna otra tarea perfectamente inútil pero que te apetece mucho más. Y como hace un rato se me ha venido a la cabeza una idea que ya tenía de hace tiempo pero nunca había plasmado, pues allá que voy, a daros la brasa con mis idas de olla, para no variar. 

El caso es que hace tiempo me di cuenta (o al menos eso creo, mi percepción puede estar equivocada) de que las grandes bandas de rock duro/heavy metal se podían agrupar en tríadas, las cuales se corresponderían más o menos a razón de una tríada por cada década. Así que procedo a hacer una lista de...

LAS SANTÍSIMAS TRINIDADES DEL METAL 

1. AÑOS 70: LED ZEPPELIN, DEEP PURPLE Y BLACK SABBATH.

He aquí a los padres del invento. En puridad, Deep Purple no son heavy metal sino hard rock, y Led Zeppelin casi se salen de cualquier clasificación: son lo previo al metal, incluso al hard rock, y al mismo tiempo van más allá. Pero da igual: para los que somos heavies clásicos, todo es heavy y punto 😝. Los que sí se puede decir que fueron la primera banda de heavy metal certificada son los Black Sabbath, pero entre los tres grupos sentaron las bases del estilo dominante en toda la década, por lo menos hasta que llegaron los punks en el 77 y la liaron parda. Lo curioso es que a los primeros que escuché fue a los Deep Purple, y en teoría debería preferir a los Sabbath, pero en realidad de los tres mis favoritos y a los que más valoro son los Led Zeppelin.
Igual que los Beatles, Led Zeppelin tenían un quinto miembro: la melena de Robert Plant
Ozzy fue el primer true metal pagan with rebequita de lana
Ritchie Blackmore se dejó bigote para que dejaran de confundirlo con un búho

2. AÑOS 80: JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN Y AC/DC.

¡Mi primera camiseta chispas!
Igual que Led Zeppelin y Deep Purple en la santísima trinidad inicial, AC/DC no es heavy metal, pero también aceptamos pulpo. En realidad los tres grupos comenzaron sus carreras en los años 70, pero cuando consolidaron su estilo (bueno, AC/DC ya lo tenía consolidado de sobra; más que consolidado, fraguado en cemento Portland, porque son tan inmutables como Ana Blanco y su peinado) y sobre todo cuando lo petaron todo fue en los 80. Los Judas y los Maiden, en especial, contribuyeron a fijar la estética más clásica del heavy metal: Rob Halford con su cuero y sus tachuelas directamente extraídos de la estética gay leather (siempre me ha encantado esa paradoja de que muchos heavies machistas como ellos solos vistieran igual que los gays más notorios y activos) y las portadas de discos protagonizadas por Eddie, la "mascota" de los Maiden, plasmadas en camisetas negras que con el tiempo acabaron vendiendo hasta en el Bershka, pero que no podían faltar en el armario de ningún heavy de pro. Aunque fuera el único signo de que el heavy en cuestión lo era, porque a muchos sus padres no les dejaban llevar el pelo largo ni los vaqueros elásticos 😆. Con el tiempo fueron los Blind Guardian los que tomaron el relevo en el tema de las camisetas, pero los que sentaron las bases fueron los Maiden.

Y encima graban el vídeo de "Hot Rockin" tal que así. A Halford sólo le faltó salir con la bandera del arcoiris como capa a lo Superman XD
"A nosotros dejadnos de historias y traednos priva"
3. AÑOS 80, SEGUNDA PARTE: METALLICA, ANTHRAX Y MEGADETH.

Los años 80 fueron la edad de oro del heavy, y que tuvieran no una sino dos santísimas trinidades lo demuestra. A mitad de la década, aunque el género estaba en su punto más álgido, la fórmula comenzaba a estancarse. Mientras las discográficas y las radiofórmulas promocionaban a grupos que tiraban más por el hard rock suave, desde grupos de AOR ya veteranos a jovenzuelos hair metal herederos del glam de los 70 (estilos que también me gustan, que algunos de mis primeros grupos favoritos fueron Bon Jovi y Foreigner, por ejemplo) para llegar a más público, algunos nuevos grupos, fans de la segunda santísima trinidad y sus derivados, la NWOFBHM (no he estornudado, son las siglas de la New Wave Of British Heavy Metal) decidieron que la solución estaba en irse al otro extremo: meter más tralla hasta llegar al límite permitido por la capacidad auditiva humana. Los pioneros fueron Metallica, Megadeth (que en realidad era una escisión muy temprana de los Metallica) y Anthrax, que comenzaron por tocar a más velocidad (o sea, a hacer speed) y le dieron además un toque especial a la forma de tocar sus instrumentos, principalmente las guitarras, inventando el thrash (=trillar, y también azotar, golpear; vamos, que les pegaban unas palizas a las cuerdas de las guitarras de flipar). Por supuesto crearon escuela y surgieron cantidad de grupos que sonaban aún más extremos, como los Slayer, y miríadas de nuevos subgéneros: hardcore, grindcore, doom, death, black... Yo ahí fue cuando ya me perdí y renuncié a intentar aprenderme todas esas subdivisiones, porque el árbol genealógico resultante era más complicado que el de la familia de Sirius Black.

Cuando los Metallica aún usaban Clearasil en lugar de Just For Men
Sí, amigos: hasta los heavies más duros se cardaban el pelo
"Somos más malotes que el hermanastro de la pelirroja de Stranger Things"
4. AÑOS 90: PEARL JAM, SOUNDGARDEN Y NIRVANA.

Antes de que me saltéis a la yugular mientras gritáis: "¡Esos no son heaviiiiieeeeeees! ¡Muerte al gruuuuunge!", dejad que me explique: sí, ya lo sé. Como comentaba en el párrafo anterior, a mitad de los 80 el heavy metal clásico comenzó a estancarse y a decaer mientras se subdividía en múltiples subgéneros, como si intentara sobrevivir a base de reproducirse a lo loco. Aun así llegó un momento en que la decadencia está prohibida en tu menteeeeee... Ay, perdón, que se me va. Como decía, la decadencia del heavy metal por puro agotamiento provocó que, con el cambio de década, surgieran nuevos grupos que decidieron hacer borrón y cuenta nueva y crear otros estilos con bases musicales comunes pero con planteamientos y objetivos muy distintos a los metaleros de los años 80. Así surgió el grunge, que en el fondo lo que hizo fue retroceder para tomar impulso desde las raíces setenteras del rock duro, y mientras Nirvana se inspiraban más en el punk y los primeros grupos de garaje, Pearl Jam tiraba más por derroteros hardrockeros, incluso folkies (para mí son los que más me recuerdan a Led Zeppelin) y Soundgarden se inspiraban más en Black Sabbath y el rollo stoner. Muchos declararon el acta de defunción del heavy metal, aunque con el tiempo se podría decir que los rumores sobre su muerte habían sido exagerados. En fin, estos grupos ya eran otra historia, pero sin embargo siguieron reproduciendo el esquema trinitario de las décadas anteriores. 

"Mierda, se ha acabado el papel. Sí, el del váter también"
"Ups, nos han pillado"
"¡Mira, un OVNI! (¡Corre, Chris!)"
Que, por cierto, a mí estos tres grupos me encantan. Es lo que tiene ser politoxicómana, que le doy a todo mientras pueda. Eso sí, con el cambio de siglo llegué a mi límite. Como comentaba el otro día en un hilo de Twitter con Juanma Santiago (holiiiiii), a partir del 2000 ya no me daban más de sí las arterias y tuve que reducir las dosis de nueva música, más que nada porque la que se producía a partir de esas fechas ya estaba demasiado adulterada para mi gusto. Así que volví a la cerveza de toda la vida, permitiéndome sólo en ocasiones algunos chutes de Rammstein y otras hierbas variadas. En realidad, yo también he vuelto a mis raíces, en el sentido de que escucho prácticamente de todo, sea de la época y del estilo que sea, salvo alguna excepción como el reguetón y los triunfitos, porque eso no es drogaína, eso es matarratas. Pero aunque con los años me haya vuelto atea, sigo teniendo mucha devoción por las santísimas trinidades. El rock es mi pastor, nada me falta. Ea, id con Lemmy.