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jueves, 9 de noviembre de 2023

¡Corre, Forrest, corre!

Amar a alguien es como cuando a Forrest Gump se le sueltan los hierros ortopédicos de las piernas y comienza a correr. Normalmente tú vas con tus hierros. Pesan y lastran tus movimientos, pero no pasa nada, te has acostumbrado y puedes andar con ellos. Incluso los prefieres, porque te sientes más segura, te sujetan para que no te tropieces y vuelvas a herirte. Así que vas por tu camino, paso a paso. 


Pero un día conoces a alguien que hace que te den ganas de correr. Y él empieza a correr contigo. Y se te van cayendo los hierros a lo largo de la carrera, y cuando por fin han caído todos te sientes tan ligera que tienes la impresión de que podrías seguir corriendo siempre, no quieres parar, y te preguntas cómo has sido capaz de aguantar el peso de esos hierros tanto tiempo. 


A lo mejor un día volverás a tropezar y te tendrás que volver a poner esos hierros. No lo sabes. Por si acaso, procuras vadear baches y hoyos para no volver a tropezar en la misma piedra. A lo mejor un día simplemente te cansarás de correr y pararás. Es bastante probable que en algún momento dejes de correr y sigas andando, sin prisa pero sin hierros. Eso tampoco está nada mal. 


Pero qué bien sienta correr sin hierros, libre y ligera. Por ahora no pienso parar.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Now and then

Como ya sabréis, hace un par de días ha salido un tema nuevo de los Beatles. Obviamente no es nuevo de verdad, es un tema que compuso John Lennon pero no llegó a publicar, ni siquiera a producir en condiciones, y tras su muerte Yoko Ono se lo dio a sus compañeros por si podían hacer algo con él. Lo intentaron publicar al mismo tiempo que "Free as a bird" y "Real love", pero la mala calidad de la maqueta no permitió en su momento que lo pudieran editar en condiciones. Hasta que hace un par de años se pusieron a la tarea aprovechando los nuevos adelantos técnicos y, con la ayuda de una IA, consiguieron extraer limpiamente la voz de John y pudieron remezclarla con nuevos arreglos instrumentales en los que han participado Paul y Ringo. Es curioso, esta canción ha sido producida con la ayuda de una IA y sin embargo suena más natural y auténtica que las otras canciones, que sí parecen hechas con una IA, en plan "Alexa, hazme una canción de los Beatles". No son malas, ojo, no me desagradan, pero siempre me pareció que las habían sacado como las sobras que se rebañan del fondo de la olla. "Now and then", en cambio, me gusta más a cada escucha. La melodía tiene un punto melancólico que la hace más compleja y sutil, y el mensaje de la letra me gusta mucho. Lo interpreto como “Te quiero y te echo de menos cuando no estamos juntos, y voy a hacer lo posible por estar contigo, pero es tu libre elección estar conmigo”.

 

Es mi interpretación personal, por supuesto, se le podrían sacar muchos más matices, algunos incluso opuestos. Pero encaja muy bien no sólo con mi situación personal sino también con la idea que tengo del amor. Nunca he estado de acuerdo con que el amor es sufrimiento y dolor. No, love will not tear us apart. El amor no es malo. Lo que es malo es la ausencia, la angustia, la manipulación, el desprecio, el egoísmo, la posesión dominante, todas esas cosas terribles que mucha gente cree que forman parte indisoluble del amor. No, el amor es alegría, es respeto y, sobre todo, es elección. No se elige de quién te enamoras, pero sí puedes elegir cómo vivirlo. Yo elijo vivirlo con alegría, con placer y con ternura, porque de otra forma no me merece la pena. Otra cosa es que quieras ayudar a tu pareja cuando sufre porque le amas y quieres que sea feliz. Pero compartir su pena no es sufrimiento en sí. Cuando amas a alguien, quieres que sea feliz, y eso también te hace feliz. Si quien en teoría te ama no quiere lo mismo para ti, ahí no es. Es la idea más simple del mundo, no estoy descubriendo nada nuevo, pero aún hay gente que no se da cuenta. Me alegra que John Lennon sí lo entendiera, al menos cuando escribió esta canción. Yo intento aplicarlo en mi vida, y espero que funcione. Ahora mismo estoy en ello. Por eso esta canción me ha llegado en el momento justo y me ha tocado la patatita, más de lo que me esperaba. Ésa es la magia de la buena música.

 

Por eso te quiero.

 

 


miércoles, 2 de octubre de 2019

WHAT IS LOVE?



… Baby, don’t hurt me, don’t hurt me, no more…

Con esta cantinela me he tirado por lo menos un par de días. Volví a oír la canción de pasada y aprovechó para subírseme a la chepa y quedárseme pegada como una lapa. En fin, no me desagrada así que tampoco protestaré. Podría haber sido peor, que se me hubiera quedado pegada la de “Despacito” o algo así. Pero me he puesto a pensar en el significado del título y ya se me ha empezado a ir la pinza. Sí, lo sé, no es de estar muy bien de la azotea esto de que una canción chorra de discoteca te haga elucubrar sobre el amor, como si fuera una filósofa de verdad y no una tarada cualquiera. Tampoco he elaborado un tratado sobre el tema, la verdad. Ni valgo para ello ni tampoco tengo más base que mi propia experiencia, así que poco puedo sacar. Pero sí me da para ponerme pesada un rato :P.
En fin, ¿qué es el amor? La verdad es que mi definición es más simple que el mecanismo de un botijo. Tampoco es raro, teniendo en cuenta que mi idea de lo que es el amor cobró forma cuando era una niña de, no sé, 8 o 9 años como mucho, y desde entonces no ha variado sustancialmente, ni yo tampoco me he vuelto más lista, la verdad. En realidad, tengo la teoría de que cuando crecemos nos volvemos más tontos. La cuestión es que, hasta entonces, los referentes principales que tenía sobre el amor eran dos: por una parte, las historias de ficción (principalmente películas y series de televisión) que casi siempre representaban parejas de enamorados (heterosexuales, por supuesto) que vivían un amor apasionado y lleno de dificultades que acababan superando para acabar viviendo felices y comiendo perdices, sin que se nos mostrara nada más allá de ese punto. Por otra, la relación de mis padres, un matrimonio convencional con sus roles tradicionales muy asentados, en el que cualquier parecido con las historias de ficción era pura coincidencia. Ni un extremo ni otro me acababan de convencer, la verdad, porque no me acababa de identificar con ninguno de ellos. No es que pensara que el amor era algo que no fuera a experimentar nunca. De hecho, con 7 añitos tuve mi primer crush, un compañerito de clase monísimo que, cómo no, pasaba de mí y no quería ser mi novio XD. Pero no me imaginaba ni como la heroína de una rocambolesca historia ni como la típica señora casada. Ambas situaciones me parecían igual de lejanas.
El caso es que una tarde iba en el metro a Madrid (porque en Vallecas seguimos diciendo “ir a Madrid” cuando vamos al centro), no me acuerdo a qué, y supongo que con mi familia. No recuerdo los detalles, sólo que me llamó la atención una parejita de chico y chica adolescentes. A mí me parecían mayores, pero seguramente no tendrían más de 15 o 16 años; iban con las típicas carpetas de instituto, así que supongo que o volvían de clase o iban a alguna academia.  Iban charlando animadamente, así que parecían amigos.  Pero en un momento dado empezaron a besarse y para mí eso fue un flash. Pensé: “anda, son amigos y también son novios. MOLA.” No es que lo decidiera conscientemente, pero creo que en ese momento fue cuando se plantó la semilla de lo que para mí con el tiempo sería el concepto de relación ideal. Porque, como decía, los modelos de relación amorosa que se me habían presentado hasta entonces me resultaban bastante ajenos y no incluían el concepto de amistad, que a su vez implica los de complicidad, confianza y respeto. Que, como dicen los Mago de Oz en su tema “Maite Zaitut”, lo principal para mantener una relación es, precisamente, “la confianza, el respeto y un colchón”(1). Por eso para mí es imprescindible que mi pareja (hablo de relaciones serias, claro, para echar un kiki cualquiera que te atraiga vale) sea también mi amigo. Y, sobre todo, que sepa mantener ese respeto y esa confianza. Porque usar bien el colchón, aunque sea también imprescindible, si en un momento dado falla, se puede arreglar; no siempre, pero es más fácil. Pero cuando faltan el respeto o la confianza… mal asunto. Eso sí que es difícil de arreglar, porque implican un cambio de actitud, incluso de carácter, por parte de la persona que ha fallado en ese aspecto, y voluntad de mantenerlo, y capacidad de perdón por parte de la persona agraviada, lo que no siempre es posible. Sin respeto, una relación no marcha. Sin confianza, no se puede recuperar.
Eso sí, cuando todos esos parámetros funcionan y cuadran, es la hostia. A mí, desde luego, me vale más que todas esas historias apasionadas que vemos reflejadas en la literatura, en el cine, en la televisión… A ver, que me puedo divertir con una comedia romántica como cualquiera si está bien hecha, por supuesto. Pero no es mi género favorito. Puede que sea una rarita, pero mi historia de amor favorita en la ficción no está en ninguna película o novela romántica; ni siquiera es el centro de la trama. Es la de Espartaco y Varinia en Espartaco (la película de Stanley Kubrick, of course; la serie no la he visto, pero sospecho que, por lo que me han contado, no tendrá mucho que ver). Precisamente lo que más me gusta es que es una relación en la que el amor surge de una situación en la que ambos, en condiciones muy desfavorables, consiguen sentir respeto y admiración el uno por el otro y mantenerlos porque son capaces de conservar su dignidad como seres humanos y reconocerla en el otro, y se sienten como iguales. Y, curiosamente, esto ocurre en una historia ambientada en una época en la que eso posiblemente no era lo habitual ni lo esperable.
Se supone que hoy en día debería ser más fácil establecer relaciones de este tipo. Y muchas veces es así, pero otras muchas, más de las que sería esperable, no. Y no digamos ya mantenerlas. Pero sé que es posible sentir ese tipo de amor. Yo lo he hecho. Que luego me hayan correspondido o no, o que hayan dejado de hacerlo, es otra historia. Que vuelva a tener la ocasión de vivirlo, ya se verá (difícil lo veo, pero bueno :P). Pero es posible. Cómo y con quién es lo de menos.  Sólo importan esos tres parámetros: la confianza, el respeto y el colchón.
Por supuesto, no podía despedirme sin dejaros un regalito. Si yo llevo dos días con la canción metida en la cabeza, vosotros también vais a pringar, ea :P. Eso sí, en la versión más chanante posible: la de Jim Carrey en el que por lo que he leído fue su debut en el Saturday Night Live. Mira que normalmente no soporto a Carrey en su faceta histriónica (una vez empecé a ver Ace Ventura y no aguanté más de diez minutos, me estaba poniendo atacadita perdida), pero este vídeo es genial XD XD XD. Venga, ¡a menear el cuello!



(1)Sí, me gustan los Mago de Oz. Ya sé que desde hace mucho lo cool es ponerlos a caldo, y concedo que Txus es un impresentable y los últimos discos una mierda, pero tienen al menos tres que para mí siguen siendo putas obras maestras (Jesús de Chamberí, La leyenda de La Mancha y Finisterra, concretamente, y los dos primeros de Gaia tampoco están mal) y me la suda lo que digan los que van de guays. Que ya son unas cuantas décadas de aguantar a los gilipollas que van de auténticos y dictaminan lo que mola y lo que no, paso totalmente de ellos y me pueden comer lo que ya sabéis. Mira, eso es tema para otra entrada, ahora que lo pienso. Uy, lo a gusto que me voy a quedar.