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viernes, 8 de marzo de 2019

8 de marzo


Hoy he hecho huelga. El año pasado no pude hacer huelga real porque estaba en el paro, pero fui a la manifestación por la tarde. Este año será al revés: tengo trabajo (de momento) así que he podido hacer huelga, pero no iré a la manifestación porque para ello tendría que dejar a mis hijos al cuidado de mi madre y sería desvestir a un santo para vestir a otro. El caso es que, de un modo u otro, nunca puedo tenerlo todo. Es la historia de mi vida. En realidad, la de todas las mujeres. Siempre tenemos que renunciar a algo y, hagamos lo que hagamos, siempre habrá quien nos lo reproche. Hace un rato, en Twitter alguien me ha llamado esquirol. Es porque en respuesta a un tuit yo decía que hay quien aunque quiera no puede hacer huelga porque necesita hasta el último céntimo de su sueldo, o teme que la despidan, no la renueven o cualquier otra represalia (y sí, se puede y se debe denunciar, pero mientras ¿le vas a pagar tú el alquiler o la letra, la comida, la ropa, la luz y el agua a esa mujer y a sus hijos, por ejemplo?). Lo gracioso es que yo he hecho huelga sin que me sobre el dinero precisamente, pero es lo que tiene hablar sin conocer las circunstancias de la otra persona, o por lo menos preguntarse qué motivos tiene para no hacer lo que tú quieres que haga. Es muy fácil exigir a los demás que hagan un esfuerzo que a lo mejor a ellos les cuesta mucho más que a ti. Y esa reacción me ha llegado de una persona que se supone que está en mi mismo bando; de otros sitios hace tiempo que no espero nada. En fin, ojalá que el tiempo ponga en su sitio a los talibanes, sean del signo que sean, cuando se den cuenta de que las verdades absolutas no funcionan en la vida real.
Justo por eso, porque hay muchas mujeres que no pueden hacer huelga, es necesario este día. Y por muchos más motivos. Y no sólo hay que tenerlo en cuenta este día, sino el resto del año. Para que llegue el momento en que no nos veamos obligadas a renunciar a nada. 

sábado, 5 de noviembre de 2016

Cuánta sinrazón

Me gustaría no tener que escribir esta entrada. Para empezar, si hubiera visto esto en el TL de Twitter o en el muro del Facebook de alguien que ni me va ni me viene, lo habría ignorado y punto, y como mucho habría bloqueado a esa persona. El problema es que lo he visto en el muro de una persona que no considero precisamente estúpida, ni mucho menos, y me preocupa que gente que considero que tienen inteligencia y criterio se traguen estas falacias. Por otra parte, no es que vaya a descubrir nada, ni a aportar nada nuevo ni especialmente relevante, y de hecho no tendría por qué explicar nada, porque debería ser algo fácilmente entendible y además no soy la persona más adecuada para hacerlo, ya que no soy ninguna experta. Pero se ve que no es tan evidente como yo creía, y como prometí que cuando tuviera un rato libre expondría lo que pienso, aquí voy a daros un rato la brasa.

Lo que me ha llevado a escribir otro nuevo tocho es esto, originalmente publicado en Forocoches (qué raro :P) y difundido como meme en otras redes sociales:


Como veis, una bonita colección de mentiras y medias verdades acompañadas de imágenes impactantes escogidas con toda la intención. Lo suficientemente burdas como para que, a poco que pienses (y sin pensarlo, la verdad), te des cuenta de que son falacias tendenciosas, pero también escogidas y presentadas de forma ambigua para que te las tragues sin darte cuenta si no te paras a reflexionar. Además, muchas de ellas son redundantes porque vienen a decir lo mismo, pero con distintas palabras y ejemplos.

Reconozco que no tengo acceso a datos concretos y en algunos casos no puedo asegurar nada definitivo porque no conozco la situación legal de otros países. Tampoco soy socióloga ni psicóloga o psiquiatra, así que en casos como el de los suicidios sólo puedo hacer conjeturas. Pero creo que la mayoría se pueden explicar apelando al sentido común. 

Para empezar, se habla de discriminación masculina y de "problema de género", término ambiguo que implica que los hombres también sufren discriminación por género, sin acusar explícitamente a nadie de ello, pero dando a entender que no son los propios hombres los culpables de esa discriminación. ¿Quién será, entonces? ¿Las feminazis? A ver si la ONU y todos los gobiernos del mundo en general están plagaditos de ellas y no nos hemos dado cuenta. ¿Los extraterrestres? ¿Los Illuminati? Casi me creo más eso, fíjate. Porque lo más gracioso es que, en lo que respecta a la mayoría de los casos, esos supuestos problemas de género que sufren los hombres los provocan otros hombres: ellos han provocado la inmensa mayoría de las guerras a lo largo de la historia porque eran los que gobernaban salvo contadísimas excepciones que se pueden contar con los dedos de las manos (reinas y emperatrices que heredaban porque no había candidato masculino, básicamente), han compuesto históricamente las leyes que mandaban a los hombres a esas guerras, han ordenado que los hombres cumplieran el servicio militar bajo la amenaza de diversas penas si no lo hacían, han legislado sobre qué se consideraba delito y cómo debía ser castigado... Ya sé que en las últimas décadas algunas mujeres han llegado a los puestos más altos de poder, y hay mujeres legisladoras y que ocupan en general altos puestos en las administraciones públicas. Pero, aparte de seguir siendo una minoría, bastantes de ellas han llegado al poder comportándose exactamente igual que sus homólogos masculinos, es decir, siguiendo patrones ideológicos y de comportamiento impuestos durante siglos por los hombres dominantes. Por no hablar del ejemplo más ridículo de todos, el de las violaciones que sufren los hombres en las cárceles: ¿quién les viola? ¡Oh, sorpresa!: otros hombres. Si en las cárceles se separa a las personas por sexos, no sé quiénes esperaban que violaran a los hombres. ¿Feminazis infiltradas, entes paranormales? A lo mejor esos entes indeterminados son los mismos que provocan la muerte de algunos chicos por culpa de la circuncisión masculina. Muerte seguramente provocada por las pésimas condiciones de higiene en la que será realizada, no por su peligro: la cifra es muchísimo menor que la de niñas y jóvenes muertas por la misma causa, y desde luego la circuncisión masculina no deja las mismas secuelas que la femenina, porque no mutila ni deja incapacitados a los hombres para reproducirse sin problemas ni para tener relaciones sexuales satisfactorias. De hecho, en Estados Unidos es muy habitual que se circuncide a los niños, independientemente de su raza o su religión, como medida de higiene (que sea necesaria realmente o no es otra historia, pero en cualquier caso no les perjudica a priori), y como se realiza con las condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas, no pasa nada. Pero eso no lo dicen, claro. No sea  que un ejemplo práctico les estropee una bonita teoría.

Hay otros casos en los que comprendo que haya lugar para una duda razonable. Es el caso de los suicidios masculinos, al parecer bastante más numerosos que los femeninos. Aquí los relacionan con el mayor número de casos de hombres que tienen que abandonar su hogar porque deben cedérselo a la ex mujer cuando se separan porque ésta se queda con la custodia de los hijos, y acaban viéndose en la calle. Oh, pobrecitos. En fin, vayamos por partes.

Ya digo que no soy socióloga ni psicóloga ni nada parecido, así que sólo puedo ofrecer aquí mis conjeturas, que pueden estar perfectamente equivocadas. Pero, respecto al mayor índice de suicidios masculinos, en general, sin relacionarlos con circunstancias como quedarse sin hogar, se me ocurre que tal vez la cultura tradicional de no mostrar los sentimientos en público, incluso en privado, para que no les tachen de afeminados, y la consecuente represión emocional, contribuyen a que los hombres sufran en mayor grado trastornos psicológicos que les inducen con más frecuencia al suicidio. En cuanto a la práctica habitual de entregar a los hijos en custodia a las madres en caso de separación, lo que conlleva a que sean ellas las que suelan quedarse en el hogar mientras los hombres tienen que irse, creo que ya es un tema debatido de sobra, pero me imagino que siempre quedará alguien que proteste por ello, así que me veo en la obligación de explicarlo: aunque soy partidaria de la custodia compartida y de que se estudie cada caso individualmente, el caso es que en la práctica seguimos siendo las mujeres las que nos ocupamos más de los hijos, y por otra parte sufrimos un mayor índice de desempleo, así que, aunque también haya mucha inercia en el proceso, creo que los jueces generalmente aplican la solución que parece de más sentido común. Otra cosa es que en este país los sueldos en general sean una puta mierda y si un hombre se tiene que ir del domicilio conyugal se vea obligado a volver con sus padres o a malvivir en alquileres compartidos o en la puta calle porque no le llegue el dinero para pagarse un alquiler o una hipoteca él solito. Pero de eso no tienen culpa las mujeres, generalmente: os recuerdo que en la patronal también sigue estando compuesta masivamente por hombres.  Y, sobre todo, no se actúa en favor de las mujeres, sino de los hijos, que son los beneficiarios del hogar conyugal.

Otra cuestión también ambigua es por qué en algunos países se aplican penas menores de prisión a las mujeres, o por qué se les concede una edad de jubilación más temprana. Me da la impresión de que se trata de esos falsos privilegios que, bajo la apariencia de favores al colectivo femenino, esconden una actitud condescendiente: pobrecitas, son más débiles, vamos a tratarlas bien. Pero es un tema complejo sobre el que no tengo datos, así que no puedo aseverarlo. También a lo mejor tiene que ver con el hecho, ya citado, de que solemos ser las que nos ocupamos del hogar y de los cuidados de niños, ancianos y enfermos, y si "faltamos al deber", se va todo al carajo. Y, mirando la otra cara de la moneda, si los hombres son más fuertes, entonces tienen que apechugar. Lo mismo podría aplicarse al hecho de que normalmente sean los hombres los que vayan a la guerra, y que sólo desde hace unas décadas las mujeres puedan ser soldados, no en todos los países, y que aun así todavía sean pocas las que se alisten y menos aún las que lleguen a cargos de importancia dentro del ejército. Creo que las soldados kurdas que luchan contra ISIS tendrían que decir algo al respecto, pero es un tema para ser tratado por sí solo en otra ocasión. 

Sobre los países en los que sólo se condena la homosexualidad masculina, me da la impresión de que no es que no se condene la femenina, sino que directamente se considera que no existe. Desde una perspectiva falocrática, supongo que muchos no son capaces de concebir que pueda haber relaciones sexuales sin penetración, así que la existencia del lesbianismo les debe parecer una imposibilidad física y hasta metafísica. Como además se suele ver más normal que dos mujeres convivan como "amigas" que dos hombres como "amigos", me imagino que en general las mujeres lesbianas pasan más desapercibidas. Pero no creo que las trataran precisamente bien si las descubrieran in fraganti.

En cuanto a los refugiados que, si no van acompañados de su familia, son rechazados con más frecuencia, sospecho que quienes reivindican su derecho a ser acogidos y no discriminados por ser hombres son los mismos que, cuando se discute sobre el derecho de asilo, alertan de que entre los refugiados pueden camuflarse peligrosos terroristas. Llamadme paranoica, pero no sé por qué me da que en muchos casos coinciden. Y sobre que se concedan a las mujeres microcréditos y no a los hombres, está demostrado que se hace por pura lógica mercantil: las mujeres suelen invertir los microcréditos en los pequeños negocios en los que se embarcan para subsistir y cuando tienen ganancias devuelven el dinero, mientras que se comprobó que los hombres muchas veces se gastaban ese dinero en vicios y caprichos. No me lo invento yo, lo dicen los bancos y las administraciones locales, que son los más interesados en que les devuelvan su dinero.

En conclusión: todas estas desventajas que se supone que sufren los hombres respecto a las mujeres no son resultado de una conspiración femenina contra el género masculino, sino una consecuencia del sistema patriarcal. Si sometes a la mitad de la población a vivir en inferioridad de condiciones materiales, intelectuales, laborales, sexuales, etc., es inevitable que la otra mitad de la población sufra indirectamente efectos derivados de esa situación. Si el hombre es más fuerte, le asignarán los trabajos más duros, incluidos los peligrosos. Si el hombre debe demostrar su masculinidad constantemente, y ésta se identifica con determinados valores como no exhibir sentimientos en público ni compartirlos para desahogarse, o mostrar debilidad, ajo y agua. Aun así, estos daños colaterales siguen siendo ínfimos en comparación con las discriminaciones de todo tipo y a todos los niveles que sufren la inmensa mayoría de las mujeres en el mundo. No digo que los hombres no deban quejarse de esos daños colaterales e intentar cambiarlos, pero lo que no hay que hacer es echar la culpa al enemigo equivocado. Las mujeres no somos vuestro enemigo. Ni siquiera la discriminación positiva en los contados casos en los que se aplica lo es, porque además sigue sirviendo de poco. El principal enemigo lo tenéis en el mismo sistema que de manera global os favorece porque así se estableció hace mucho tiempo. Ese mismo sistema que muchos hombres no hacen nada por cambiarlo porque les viene bien, por supuesto, y que otros hombres, y también mujeres, aunque no estén a su favor, tampoco hacen nada por cambiarlo porque ni siquiera se dan cuenta de cómo funciona, o no saben cómo hacerlo. Todo cambio empieza por uno mismo. No lo olvidéis, y así no os harán tragar falacias interesadas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

FEMEN ¿ismo?

Hace ya tiempo mi amiga Luci Rodríguez me sugirió que escribiera algo sobre las Femen, porque le interesaba mi opinión, a raíz de otra entrada que escribí en este blog sobre el feminismo. Por supuesto, lo que escribo siempre es eso, mi opinión, que como tal nunca es completamente objetiva e imparcial, y puede estar perfectamente equivocada. Así que ni de lejos pretendo sentar cátedra, faltaría más. Sólo escribo esto porque me lo pidió Luci y porque me parece que es un tema sobre el que es necesario debatir, así que aceptaré sin problema todas las opiniones que queráis expresar sobre ello.

Para empezar, ni yo misma tengo una opinión clara sobre el asunto. Más desde que descubrí esta noticia:


Según el documental Ucrania no es un burdel, de la cineasta Kitty Green, que trata de Femen entre otros asuntos, Femen habría sido fundado en realidad por un hombre, Victor Svyatski, que además trataba a las integrantes del grupo de forma autoritaria y muy poco feminista.

¿Qué quiere decir esto? ¿Femen es una farsa? Al parecer, Svyatski ya no lidera el grupo, que ahora sí estaría controlado por mujeres. Aun así, si se comprueba que, efectivamente, la fundación del grupo fue producto de un montaje, ¿eso invalidaría su causa, aunque ya no lo guíen intereses espúreos? Supongamos que ya no están de por medio esos intereses ajenos y que Femen son lo que dicen ser: un grupo de feministas que para reivindicar los derechos de las mujeres utilizan un reclamo lo suficientemente llamativo como para atraer la atención de los medios sobre las causas que apoyan: su cuerpo. Concretamente, sus pechos. 

Va a ser que todas son jóvenes y ucranianas porque son las únicas que aguantan el frío en bolas

Es evidente que consiguen llamar la atención. No hay más que recordar el revuelo que armaron cuando se presentaron en el congreso de los diputados al grito de “¡Aborto es sagrado!” [sic] para protestar contra la nueva ley del aborto planteada por Gallardón que planea aprobar el gobierno, suponemos que en breve. Sirvió para reavivar, al menos por unos días, el debate sobre una ley que desde luego nos afecta a todas las mujeres. Ahora bien, ¿cualquier método es lícito para llamar la atención sobre una ley que se considera injusta? ¿Hasta qué punto beneficia o perjudica a la causa feminista que las Femen lleven a cabo sus reivindicaciones con los pechos al descubierto?

Hay quien opina que lo que hacen es desacreditar al feminismo, ya que utilizan como arma lo que el feminismo debería despreciar: esto es, que las mujeres usen sus cuerpos como un medio para lograr sus objetivos. Otros creen que mientras sirva para reivindicar los derechos de las mujeres, es admisible; es más, enseñar los pechos sería un paso más en el camino para eliminar los tabúes sobre la desnudez en público: si el cuerpo humano, y más una zona con tantas connotaciones como los pechos femeninos, deja de ser secreto, perderá sus atributos pecaminosos y prohibidos, lo que sería otra forma más de liberación sexual y social. Respecto a esto, uno de los reproches que se le hacían a Femen (y que, por lo que se comenta en el documental antes citado, parece confirmarse que así era) es que las activistas seleccionadas para el grupo eran siempre chicas jóvenes y atractivas, lo que ya de por sí resultaba sospechoso. Pero tampoco me extrañaría que, aunque no hubiera existido esa selección, de todas maneras pocas de sus activistas fueran mujeres maduras o con cuerpos imperfectos (que también hay chicas jóvenes que tienen los pechos caídos; no habría que aclarar esto si no fuera porque desde que se inventaron los implantes de silicona parece que buena parte de la sociedad lo ha olvidado :P). Aparte del tabú social sobre la desnudez, la presión social sobre el aspecto físico de las mujeres sigue siendo tan fuerte que muchas todavía nos avergonzamos de mostrar nuestro cuerpo en público si no es perfecto; yo misma nunca he hecho topless, por ejemplo. Así que, por paradójico que parezca, enseñar los pechos podría ser una forma más de liberación femenina.

En fin, no tengo del todo clara mi opinión sobre las Femen, porque hay muchos argumentos a favor y en contra de sus actuaciones. En cualquier caso, no me importa tanto que una mujer proteste contra el machismo en bolas o vestida de lagarterana. Mientras tenga claro por qué lo hace y, sobre todo, lo haga por su propia voluntad y de forma que no se pierda el respeto a sí misma y a las mujeres en general, ya es algo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Feminismo: el "conceto"

Supongo que a estas alturas ya os resultará un poco cansino el tema, lo entiendo, pero me gustaría dar mi opinión, que para eso tengo el blog :P. Se ha hablado mucho de las polémicas fotos de los sanfermines en las que se ve a chavalas más o menos alegres y chuzas enseñando las tetas. Bueno, enseñarlas, poco, porque están tapadas por docenas de manos de tíos igualmente chuzos y doblemente entusiasmados que, en cuanto se suben las chicas la camiseta, levantan sus brazos para sobar aunque sea un centímetro cuadrado de mama. Que si era acoso sexual, que si sólo era una consecuencia intrascendente del jolgorio, que qué perra habéis cogido con los sanfermines porque los pamplonicas no tienen culpa de esas barbaridades que hacen los que vienen de fuera, que a los tíos también los meten mano las chicas... Parto de este caso concreto porque me sirve de ejemplo, pero lo que voy a comentar se puede aplicar a otras muchas situaciones.


El problema es complejo, desde luego, porque se conjugan en él varias cuestiones. La primera es si las chicas se han buscado que las magreen por enseñar las tetas. La cuestión en sí ya tiene tela: volvemos al clásico “ellas se lo han buscado por andar provocando”. Parece mentira que a estas alturas todavía nos planteemos dudas sobre este tema. Aquí también se mezcla otro asunto, el del exacerbamiento de las masas (porque, obviamente, un tío solo no se atrevería a meterle mano a una chavala, so pena de llevarse un guantazo, pero si lo hacen quince o veinte tíos a la vez, a ver quién les chista), que también da para mucho, y reconozco que en esas condiciones es difícil que un ser humano tenga completo uso de su raciocinio, y más si va hasta arriba de kalimotxo o cualquier otra sustancia embriagante. Pero aun así, el mero hecho de plantearse que esos berracos tienen derecho a meterle mano a una chavala porque ella se ha despelotado ya indica que algo mal. Salvo que la chica expresamente lo solicite, nadie tiene derecho a meterle mano si ella no lo ha pedido, por mucho que enseñe las tetas o cualquier otra parte de su cuerpo. Y no “aunque” vaya borracha, sino con más motivo si es así, porque es una canallada y una mezquindad aprovecharse de alguien que tiene sus facultades mermadas.


Al menos ella tuvo más vista con los hombres que su madre...
A eso he leído a más de una persona y más de dos responder que no pasa nada, porque al revés ocurre igual: también hay chicas que meten mano a los chicos, incluso los acorralan y los magrean contra su voluntad, especialmente a chicos con pinta de deportista, a los que llegan a arrancar la camiseta para sobarle los abdominales. Ah, qué bonito. Como ellos nos meten mano, nosotras hacemos lo mismo, aunque a ellos no les apetezca. (Porque, por supuesto, estoy hablando de casos en los que la persona sobada no quiere que se le sobe: Baco me libre de ponerme en contra de las orgías libremente consensuadas.) Aunque ahí creo que entra en juego otro concepto tan erróneo y perjudicial para los hombres como para las mujeres: que cualquier hombre, por el mero hecho de serlo, estará encantado de la vida de dejarse avasallar y hasta violar por una mujer, o mejor si son varias, sean atractivas o no, porque para eso es un machote y tiene que demostrar en cualquier momento y circunstancia que su hombría está a punto para ser desenfundada. A lo mejor soy muy ignorante en ese tema, no dudo de que la testosterona influye mucho en los hombres, y en general suelen ser menos selectivos que nosotras, pero aun así me niego a creer que no les importe que cualquier mujer les meta mano y que les apetezca siempre y con cualquiera. Es lo que tienen los prejuicios: los padece el que es víctima de ellos, pero también limitan y a la larga perjudican a quien los aplica.


Pero, como digo, la cuestión principal me parece que está en otro concepto mal entendido: la igualdad. Muchos de los males achacados al feminismo vienen de esa confusión. Se ha extendido la creencia de que el feminismo predica la igualdad entre hombres y mujeres sin matices de ningún tipo, que en el fondo esa igualdad consiste en que las mujeres hagan lo mismo que los hombres, que cometan los mismos errores si es necesario. Así, si los tíos nos meten mano aunque sea sin permiso, nosotras hacemos lo mismo con ellos. Si mi chico me arrea un cate, en vez de mandarle a la mierda y la próxima vez que quiera estar con otro buscarme uno que no arree cates, yo le meto otro. Alucinante, ¿verdad? Pues más de un caso he visto ya de esto último. Es algo que implica no sólo una concepción equivocada de lo que es la igualdad, sino algo más profundo y que es lo que realmente está en la base del problema: la falta de respeto por los demás y, en último término, por uno mismo. Si respetas a tu pareja, no la maltratas ni la desprecias. Si respetas a los seres humanos del otro sexo (o del mismo, si eres gay; no conozco si hay casos, pero me imagino que en todas partes se cocerán habas), no les metes mano indiscriminadamente sin saber si lo desean o no. Si te respetas a ti mismo, no les haces a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Y para mí ésa es la base del auténtico feminismo: el respeto. Que los hombres respeten a las mujeres para que éstas puedan tener igualdad de derechos y de oportunidades, que no se les exija ni más ni menos que a ellos en igualdad de condiciones, y, por supuesto, las mujeres también deben respetar a los hombres; quien demuestre no merecer ese respeto, debe sufrir las consecuencias sociales y legales pertinentes, sea cual sea su sexo. Por eso me considero feminista. Y por eso la próxima vez que oiga a alguna idiota decir aquello de “yo no soy feminista, soy femenina”, le diré “tú lo que eres es gilipollas”. Porque estoy hasta los cojones de que se confundan el culo con las témporas. Ea.